| Hamburguesa y patatas fritas entre grafitis y garabatos en Burger Joint, en el vestíbulo del hotel Le Parker Meridien, en Nueva York. Fuente: elviajero.elpais.com |
Quiero una hamburguesa;
con doble carne,
con doble carne,
con doble captsu,y si es posible con toda la mostaza del restaurante.
Quiero el colesterol saturado
aventurándose por mis venas;
quiero azúcar y chocolate
que llenen mis muslos;
rápido, rápido
que mi cuerpo reviente.
Quiero una malteada de chocolate,
con una cereza sobre crema de chantilly.
Quiero que me explote corazón,
que esa bomba se inunde de grasa,
que la dispare por chorros,
que ahogue lo que siento.
Quiero mis papas con harta sal,
las quiero ahogadas en queso
y bañadas en mayonesa.
Quiero cerveza,
quiero un martini con dos aceitunas,
quiero mezcal y tequila,
y agua bendita de San Antonio,
quiero tanto alcohol
que mis neuronas abandonen su hogar
y así lograr olvidarte.
Quiero que cuando muera
por diabetes
por colesterol
por hipertensión
por alcoholismo
y, cuando la ley lo apruebe,
por drogadicción
grites por las calles:
"¡Por mí murió este cerdo y ebrio poeta!".
5 comentarios:
No sé porque pero últimamente siento que no les das el tiempo suficiente para que se cocinen...igual y dejatelos más tiempo rumiando, pueden surtir un efecto más empalmable
¿Cómo te atreves a llamarte poeta?
Nunca había leído algo tan poco sustancioso.
Asi soy de asqueroso para ti.
Me pareció gracioso pero coincido con el comentario de Fernanda, lamentablemente el camino de la supeditación de la Poesis es terriblemente largo
En general, buen texto. Muy Asaltante de los hechos concretos de la situación hedonista mexicana... Me recuerda a mí hace tres kilogramos :)
Publicar un comentario