viernes, 30 de noviembre de 2007

Click Clack


Fuente: cinismoilustrado.com



[Si no trabajo no como, si no como me muero; o bueno, eso es lo que dicen, nunca lo he comprobado. Esperé dos horas por un trabajo de cargador.]

¡Glup!, y un minuto menos de vida
tiempo perdido en esperar;
que espere la mente,
que desaparezca la carne,
que el alma es eterna.

Dos mujeres pasan, ¡glup!,
un minuto menos de vida.

Un policía esperando en la puerta,
mirándote fijamente,
sobre la puerta blanca,
tu sombra se proyecta,
¡glup!, un minuto menos de vida.

Mira a tu futuro jefe con su amante,
¡glup!, un minuto menos de vida.

Un bebe llora, tú indiferente,
el joven se desespera,
su madre lo calma, basta un suspiro
y un poco de leche para apagar el hambre;
¡glup!, un minuto menos de vida.

Llega una persona click clack
y así termina su día click clack
así de sencillo click clack
marca su hora, guillotina clack click
un minuto menos de vida.

¡Glup!
Click clack.

TF

El taquero pepsicolero

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=sDeI4YKv9d8


Su venganza fue bajo una luna que, en la noche nublada, su brillo a medias se ocultaba. Algunas estrellas, cada cierto tiempo, se burlaban de mí. Ese era el escenario de la venganza del gerente en medio de dos años: uno que acaba y el otro que apenas empieza; muy parecido a lo que era mi jefe el taquero pepsicolero y yo.

Aún con el sudor y el baño de miel de aquellas latas, todavía lleno de aquel sabor de boca que me dejó la novia del gerente, sólo mi amigo, el taquero pepsicolero, y yo repartiendo felicidad gaseosa y azucarada a las taquerías y sus pobres almas.

“Llegas aquí y es lo único que queda, seguir trabajando hasta en año nuevo, pero da igual yo me voy y tú te quedas”- dice el taquero pepsicolero- “Estás joven tú tienes mucho que dar. Yo sólo estoy aquí por la antigüedad y después me largo”.

“Claro... sí... por supuesto….”- y continué así hasta que me convirtió en un buzón de quejas.

“Te juro que no pagan bien... te juro que me odia el gerente... te juro y perjuro que yo no trabajaré tanto tiempo aquí”- me dijo el taquero pepsicolero.

Monótona plática, una noche melancólica y dos cajas de refrescos para cinco taquerías. "Pudo haber sido peor"-pensé-"Pudo haber sido el infierno pero estoy en un purgatorio".

Bajé dos cajas, me azucaré con la miel de la sangría y observé al taquero pepsicolero hablando con una mujer que más que cuerpo tenía nalgas. El sueño me invade, el reloj me dice: "faltan seis horas para que amanezca". Se oyeron los fuegos artificiales, las campanas de la catedral tañeron y yo sólo en compañía de un taquero pepsicolero, un compañero muy histérico de mis versos, cuentos e ideas que se pegaron a mí junto con el azúcar de una botella de Pepsi.

Amanece, un poco de calor y la garganta sabe a fuego.

“Despierta… dime”- una risa burlona, pedazos de carne que se sincronizan y producen algún sonido que aún no entiendo- “¿Entendiste?”

TF

lunes, 5 de noviembre de 2007

Demencia en el mar


Sirena de Ixhuatán, Raga García Arteaga
Fuente: www.dajandras.com


[Descanso del trabajo: un café con dos galletas Oreo, un sándwich de carne frías y una mesera, asombrosamente, interesada en lo que escribo]

Los pensamientos como las luciérnagas
Iluminan el cielo eterno, el inmenso mar
se presta para un comienzo:
envidiosa ola vuelca los deseos.

Mira como la soledad, en aquella barcaza,
junto a la muerte
se encuentran 

abrazos fríos, brazos de mar.

Brisa, brisa, salado sentir,
salado sudor, el mar, sudor,

la reyerta infinita del ser.

Pasan las gaviotas que tiran de los sueños,
ahí van las tortugas comiendo delirios,
la demencia viva,
demencia del mar.


Esquizofrénicas olas, que al huir,
borran sin sentido
las letras del melancólico poeta.

Soledad que en muerte convierte
la frustración de las sirenas
y en pesadillas se enfrascan
el insomnio del barquero.

Mira los nocturnos que te dedica el mar
sobre tu delicioso andar
de tus exquisitos adentros
delírico e hipnotizante
la mitad de tu cuerpo

en el demencial mar.

TF