Mira ahí va Juan Pérez con las ideas bajo su brazo y el corazón roto de tanto llorarle.
Mira ahí va Juan Pérez preguntándose el ¿por qué no?
¿Por qué no me quiere?
¿Por qué no tengo dinero?
¿Por qué me cayó el balde de agua?
¿Por qué no me mató la maceta?
¿Por qué no puedo olvidarla?
Juan Pérez déjala ya,
Juan Pérez no sigas pensando en ella,
Juan Pérez deja de escribirle,
Juan Pérez deja de pedir prestado dinero,
Juan Pérez vamos a la cantina.
Mira ahí va Juan Pérez con una botella bajo el brazo y el corazón ahogado en licor.
Mira ahí esta Juan Pérez
acostado junto al borracho de medio día;
juntos con la idea de que la medianoche es eterna,
por ella y la culpa de no haber hecho nada.
Juan Pérez déjame levantarte,
Juan Pérez déjame decirte:
“Que no es bueno arrancar el corazón
con la botella del licor mejor détenme este puñal”.
Mira ahí va Juan Pérez con el corazón saliéndole de la boca y su cerebro ahogado en alcohol.
Mira ahí va Juan Pérez
asándose por el sol de mediodía;
con la luna en medianoche
un helado cuerpo se forma.
Juan Pérez en su tumba,
Juan García en la suya,
Juan Pacheco junto a ella,
¿a quién más quieres querida?
Mira ahí va todo Juan, en el lugar que les dejo para las victimas de ella, ahí vas querida que bueno que no soy Juan.
Mira ahí va Juan Pérez preguntándose el ¿por qué no?
¿Por qué no me quiere?
¿Por qué no tengo dinero?
¿Por qué me cayó el balde de agua?
¿Por qué no me mató la maceta?
¿Por qué no puedo olvidarla?
Juan Pérez déjala ya,
Juan Pérez no sigas pensando en ella,
Juan Pérez deja de escribirle,
Juan Pérez deja de pedir prestado dinero,
Juan Pérez vamos a la cantina.
Mira ahí va Juan Pérez con una botella bajo el brazo y el corazón ahogado en licor.
Mira ahí esta Juan Pérez
acostado junto al borracho de medio día;
juntos con la idea de que la medianoche es eterna,
por ella y la culpa de no haber hecho nada.
Juan Pérez déjame levantarte,
Juan Pérez déjame decirte:
“Que no es bueno arrancar el corazón
con la botella del licor mejor détenme este puñal”.
Mira ahí va Juan Pérez con el corazón saliéndole de la boca y su cerebro ahogado en alcohol.
Mira ahí va Juan Pérez
asándose por el sol de mediodía;
con la luna en medianoche
un helado cuerpo se forma.
Juan Pérez en su tumba,
Juan García en la suya,
Juan Pacheco junto a ella,
¿a quién más quieres querida?
Mira ahí va todo Juan, en el lugar que les dejo para las victimas de ella, ahí vas querida que bueno que no soy Juan.
TF

1 comentario:
Caray! Esto excede mis límites al elocuente fatalismo. Mmmm, aún purulas en los románticos fatalistas de hace más de dos siglos. Todo con calma chico!
LA soledad, en mi vida, ha sido la mejor compañera de creación y viaje
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