jueves 24 de noviembre de 2011

Cambio de Planes (Silverio en las canchas de frotón de la UNAM). TF.

Cambio de planes

TF

Esa tarde la ruta 9 del Pumabus estaba tardando más de lo usual. PVF y yo teníamos veinte minutos esperando en la parada de la Facultad de Derecho. Pasaron tres Pumabus de la ruta 7 y después llegó un joven de chaqueta sobre una Harvley Davidson:

-“Hola, ¿no saben dónde va a ser lo de Silverio?”, nos preguntó el joven

-“¿Silverio en la UNAM?”, respondí.

-“¿Dónde viste eso?”, preguntó PVF.

-“Lo vi en el Facebook”, respondió el joven de la Harvley.

PVF y yo habíamos planeado ver La noche de los muertes vivientes musicalizada por no sé que grupo de rock en la Facultad de Ciencias de la UNAM pero la aparición de este joven de la Harvley hizo que cambiaran nuestros planes. PVF y yo nunca habíamos visto un espectáculo de Silverio en vivo y ésta parecía la oportunidad perfecta:

-“¿Y no sabes dónde va a estar?”, preguntó PVF mientras yo enumeraba los lugares posibles en dónde podría realizarse el evento.

-“Lo vi pero no me acuerdo, creo que es en las islas de Rectoría”, respondió el joven, “pero no recuerdo bien por eso pregunto”.

-“Cambio de planes mi buen”, le dije a PVF.

-“Sí”, dijo PVF.

-“Bueno yo voy a seguir buscando. Gracias”, el joven de la Harvley Davidson partió y nosotros hicimos lo mismo.

Corrimos hacia Rectoría mientras platicábamos que lo primero que teníamos que hacer era verificar la información y después planear nuestro siguiente paso. No corrimos más de diez metros cuando volteé y vi que el Pumabus de la ruta 9 había llegado a la parada. Corrimos de regreso a la parada y subimos al Pumabus de un salto.

Nos dirigimos a la Faculta de Ciencias para que yo pudiera ver en la sala de cómputo del Amoxcalli (edificio donde se encuentran la biblioteca, auditorios y las oficinas de comunicación de la ciencia de la Facultad de Ciencias) si era verdad lo que nos dijeron. Mientras PVF fue a apartar un lugar en el auditorio donde proyectarían La noche de los muertos vivientes por si no fuera cierta la información.

No tarde mucho en encontrar el cartel del evento a través de Google: “Silverio, Vicente Gayo, canchas de frontón de CU, 16 horas, 17 de noviembre de 2011”. Fui a buscar a PVF, el grupo y la película ya habían empezado. PVF aún dudaba pero al fin y al cabo no se podía dudar de San Google (así nombra PVF al buscador) así que salimos rumbo a las canchas de frontón.

Ya ahí, nos fue fácil seguir la música de Vicente Gayo hasta donde se había colocado las instalaciones donde sería el espectáculo. Una tarima se había adaptado arriba del autobús. La batería, las guitarras, el bajo, los sintetizadores, las luces, Vicente Gayo… Todo esto encima del vehículo, toda la estructura flanqueada por las canchas de basquetbol y voleibol, en la retaguardia el campo de entrenamiento de futbol americano y el público enfrente.

Vicente Gayo abrió el espectáculo, trataba de animar con aplausos, gritos y movimientos telúricos a las masas de estudiantes sobrias y llenas de tabaco. No lo logró. Mientras me quejaba de agruras por inhalar el humo de los de enfrente.

PVF y yo nos movimos unos cuantos pasos. En ese momento observé a una chica de buena pompa y caderas que pronosticaban, para cualquier macho de la especie humana, una buena noche de arrumacos. Ella saltaba, se movía y tomaba de la mano al humano-macho que la acompañaba. Él ni se movió, ni le siguió el juego, al igual que la manada que la acompañaba. Cuando mis reflexiones sobre los movimientos de esta chica habían vencido a las agruras, oí el único grito que sacó Vicente Gayo de las masas sobrias al decir: “Silverio viene después de esta canción”.

Mientras escuchaba los gritos de alegría, observé a PVF ya en ritmo. El gusto le duró poco:

-“Ya que empezaba a animarse esto”, comentó PVF.

El mutis del concierto, me permitió ver lo que se había formado alrededor. De lado izquierdo tenía un grupo bebiendo de unos guantes, enfrente tenía a una fábrica de humo, atrás a dos hypsters y a mi derecha al bueno de PVF durmiéndose parado.

En ese lapso decidí a buscar a la chica de las caderas de movimiento extravagante. No la encontré pero en la búsqueda observé que en el escenario, los del staff empezaban a bajar los instrumentos de Vicente Gayo y a subir los aparatos que utilizaría Silverio para su espectáculo:

-“Mira le están poniendo papel adhesivo a los instrumentos”, rió PVF al decir esto.

Yo también reí (los vídeos de YouTube de Silverio en la televisión holandesa me hacían imaginar el porqué de ponerle papel adhesivo, como si pusieran un condón, a los instrumentos). Mientras me enfocaba de nuevo en la búsqueda de la mujer de la buena pompa y caderas, Silverio subió al escenario.

Empezó diciendo sus clásicas leperadas hacia su público, celebradas entre chiflidos y mentadas. Una interacción agresiva-cariñosa entre el público y el artista, todo esto aderezado con la primera canción con el que lo conocí Yepa, yepa.

http://www.youtube.com/watch?v=WXZGav3AxJU

No decepcionó, sus ropas fueron cayendo, lo primero en caer fue la camisa, demostrando un verdadero espectáculo, no sólo de él sino del público asistente. Silverio motivaba al público de tal manera que la agresividad terminó por consumir el cariño.

Vi volar papeles, cartones de jugo y hasta una botella de caguama. Silverio esquivaba cada proyectil moviendo sus caderas al ritmo de Pulgoso mix, cuando nos dimos cuenta sus pantalones habían desaparecido y sus clásicos calzones rojos entraron en escena. PVF bailaba desfrenadamente, yo le seguía mientras vigilaba que no fuera a caerme un proyectil perdido.

Silverio paró un poco discutía con alguien del público, un proyectil de papel le había pegado:

-“¿Quién fue?... ¿Tú?”, al terminar de decir la frase un gargajo viajó en forma parabólica para terminar en el propietario del proyectil que Silverio no pudo esquivar.

Mientras Silverio escogía la siguiente canción, los proyectiles no pararon. Algunos pasaron tan cerca de él. El baile del diablo empezó. De nuevo se movía, los proyectiles ya empezaban a pasar más cerca de Silverio, nunca había visto a alguien esquivar y joder con el micrófono, único instrumento al que no lo enrollaron con un preservativo contra los fluidos de Silverio.

http://www.youtube.com/watch?v=MbdJRx5f-ps

Uno, dos, tres proyectiles seguidos sobre la cara de Silverio:

-“A parte de huevones con mala puntería”, gritó Silverio mientras hacía su retirada del escenario entre los chiflidos del público.

-“Un verdadero show el hombre”, dijo PVF.

-“Sí, muy bueno”, respondí.

-“Vamos a mi casa a echarnos un FIFA”, invitó Pavel.

Hubiera preferido encontrarme con la chava de las pompas y caderas de diosa, proponerle utilizar la música para bombear de Silverio pero los videojuegos siempre han sido una buena medicina contra la frustración. Esa noche el Chicharito se lució como nunca bajo mi mando.

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